Hola Muchachos. . .
Hace un tiempo, subí al sitio un post con el nombre de SEÑUELOS DESTROZADOS, donde mostraba como habían quedado un par de señuelos que habían pasado por las mandíbulas de los dorados y como habían quedado luego de la restauración. Hubo quienes me solicitaron hiciera un tutorial al respecto, asi que humildemente les ofrezco lo que pude hacer.
Precisamente, el destinatario de uno de aquellos señuelos, el que estaba pintado como un clásico cardenal era “Pichón”, un muchacho de Empedrado, un poblado de la Provincia de Corrientes, acá en Argentina, que es pescador por oficio y necesidad, canoero de aquellos si los hubo.
Me dio mucha alegría haberle reconstruido el señuelo, porque además de ser muy humilde, es una persona por demás de honesta, de esas que en las grandes ciudades ya no se encuentran.
En su retorno a las andadas pesqueras, el cardenal mostró que bien valió el trabajo que le dediqué a su restauración y prueba de ello es el orgullo que muestra “Pichón” con una pieza muy importante, en la siguiente foto:
Como se puede apreciar, el dorado es de una medida por demás de interesante y de aproximadamente 7 kilos, de puro músculo y fuerza.
El señuelo que les voy a mostrar en detalle sobre su restauración, es también un cardenal y en el mismo tiempo en que Pichón sacaba lo suyo, éste pasó por las “fauces” de nueve dorados, uno de ellos de diez kilos y medio.
En primer término, vamos a ver en el estado en que me lo trajeron. Listo como para tirarlo a la basura:
Que debemos hacer ante esta situación.
Evaluar si vale la pena o no restaurarlo; si es para nosotros; para un amigo; para devolver un favor, etc. Económicamente si tomamos como referencia el costo horas-trabajo más material empleado, el resultado es excesivamente negativo, ya que demanda mucho tiempo de dedicación y también de material (si es que tenemos que ir a comprar lo necesario). Pero vamos a ponerle onda y pensemos que esto lo hacemos para sacarnos el stress de la semana; porque nos gusta; porque es un desafío para nuestra creatividad y porque el señuelo, por todas las satisfacciones que nos dio, bien vale la pena que le dediquemos el sacrificio.
Visto esto, comenzamos con nuestro trabajo.
Lo primero que debemos hacer, es ir sacando toda la pintura floja. Para ello, usamos una lija de grano mediano, que puede estar entre 180 y 240, tratando de no hacer rayones muy profundos. Para aquellos que tienen un mini torno, si son hábiles con su manejo, pueden utilizarlo, prestando mucha atención al mismo, ya que si se pasan, terminarán sacando de línea las formas del señuelo y con esto, por más que después lo rellenemos, perderá parte de su dinámica de natación.
Una vez removida la pintura, se puede apreciar como queda el señuelo y notar los estragos de las cicatrices producto de las mordidas de los dorados. Para tapar todas esas imperfecciones, le damos una mano de masilla plástica, la que se usa en talleres de chapería y pintura, para la reparación de automóviles. La misma es de dos componentes, se mezcla de una manera muy similar al Poxipol, nada mas varían las proporciones (que viene detallado en el envase del producto), pero hay que ser rápido para trabajar con ella porque su secado es mucho más acelerado. Otra precaución a tener presente es de no cargar de sobre manera el trabajo, porque después hay que lijarlo y lleva el doble de tiempo. A modo de ejemplo, en la siguiente foto, les muestro lo que no debería hacerse para no tener que lijar tanto. Por lo general, se pasa la espátula sobre las imperfecciones y luego se le va quitando el excedente.
Nunca lo usé pero es muy posible que ante la carencia de masilla plástica, se pueda usar Poxipol u otros productos similares, pero antes de usarlos, tengan presente la dureza del mismo, ya que cuando lo lijen, pueden llegar a debastar muy poco el relleno y mucho el soporte (señuelo) con lo que resultará peor el remedio que la enfermedad.
A partir de ahí, comenzamos a darle lija. Lo mejor es usar la de 240 al agua, el mini torno se descarta por completo en esta fase y le damos hasta quitar todo el sobrante, viendo constantemente de que no nos queden bordes o lomos abultados.
Le seguimos dando a la lija hasta que nos quede algo parecido a esto:
Seguramente, viendo esto, muchos pensarán: -Qué lindo, qué bárbaro que queda. . .
Pero cuidado, el ojo nos engaña, y como. Fíjense en la próxima foto que ocurre cuando le tiramos un fondo (acá pueden usar “primmer”, impresión o cualquier pintura por lo general mate). No olvidar de taparle los ojos con cinta de enmascarar:
Si señor. Aparecen a nuestra vista, un montón de poros, rasguños y pocitos que antes no lo veíamos y desmerecen nuestro laburo, producto de la masilla, de la lija, y de la resina de la cual está hecho el señuelo. Que hacemos, nos volvemos locos y lo tiramos???, le prendemos fuego???, le damos con el martillo???, compramos vaselina y nos lo metemos en el cul…??? NO. Buscamos una solución al problema. Tenemos varias opciones: 1- lo volvemos a masillar, esta vez de manera mucho mas suave, con una capita muy sutil. 2 – Usamos pintura sin mucha disolución, con un pincelito. 3 – lo sumergimos en laca base. 4 - Una idea que surja de alguna mente brillante del foro. . .etc. Yo particularmente, utilizo la número 3, como los defectos son de poros y detalles mínimos, sumerjo el señuelo en laca, lo dejo secar, le vuelvo a dar una mano de pintura, y veo los resultados:
Entre la foto anterior y ésta, los cambios son notorios.
Una última inspección ocular, me indica que todo está dentro de los parámetros normales y que podemos seguir adelante, por lo que procedo a darle una última lijada con lija 600 al agua, para matar el brillo de la pintura y a la vez darle adherencia. Finalizado el proceso, lo secamos (en mi caso le tiro aire con el aerógrafo), le pasamos una franela limpia al señuelo para sacarle el polvillo y los residuos que pudo dejar la lija.
Paso siguiente: comenzamos con la decoración del señuelo.
Le damos varias manos de blanco.
Vale hacer algunas aclaraciones al respecto: tener mucho cuidado en las pinturas que se van a utilizar, fundamentalmente hay que tener precaución de que la base y los disolventes a utilizar, sean compatibles y evitar de esta manera, situaciones amargas al ir finalizando el trabajo. Por ejemplo: si utilizo pinturas cuyo diluyente es thinner y dentro de esta rama, están las lacas bases (acrílicas – nitrosintéticas – nitrocelulósicas – etc), que se utilizan para el pintado de autos, sus pigmentos para darle color, los esmaltes de uñas, trato de NO MEZCLARLAS con las sintéticas, ni las acrílicas de base liviana, ni con los marcadores indelebles, ni con las rebajadas con agua o alcohol. Si le tiramos pinturas diluidas en thinner sobre las otras, el resultado será desastrozo: corrimiento de la pintura, arrugado, saltado, desprendimiento, cuarteado, chorreado, entre otras cosas y lo mas triste, es que habremos desperdiciado todo nuestro trabajo y nuestros materiales.
Aclarado esto, pasamos a ver como comienza el proceso de decoración.
En primer término, tratando de respetar el modelo original, le tiramos un par de manos sobre el lomo de pintura plateada y un poco sobre la parte superior de los laterales:
Acá usé pintura de uñas de color plata perlada. Tal vez en la foto no se pueda apreciar en toda su magnitud, pero los efectos que da el perlado es en algo parecido al papel holográfico en cuanto hace que según de donde se lo mire o le de la luz, desprenda destellos del color.
El siguiente paso, tratando de recordar el modelo original, vemos que el mismo tenía escamas en los laterales de color plateado, por lo que usamos un a redecilla para improvisar el efecto:
Le damos un par de rociadas con blanco, o sea el mismo color del lateral y la panza y nos va quedando esto:
Concluido este paso, como nuestra intención inicial era reproducir un cardenal, procedemos a pintarle la cabeza. Lo más sencillo sería ponerle una cinta que envuelva de manera transversal el cuerpo del señuelo y tirarle la pintura. Pero como nos propusimos tratar de respetar el modelo original, debemos aferrarnos lo más posible a esta idea, así que para ello, no nos queda otra que usar plantillas. Las plantillas pueden ser móviles y se pueden fabricar de papel, plástico, cartulina, placas de radiografías, etc., o fijas: cintas de enmascarar, papel engomado, etc. En este caso, usé lo más sencillo, agarré un papel, copié la forma de las agallas del señuelo y con una tijera lo corté. Una vez acomodado con los relieves de la agallas, lo prensé con un par de pinzas. Un detalle a tener en cuenta cuando le tiren la pintura es a favor de la máscara y no en contra de la misma, ya que de esta última manera, la pintura se les puede colar por debajo y el trabajo no quedará con la definición que queremos.
Para darle el color de la cabeza, usé también esmalte para uñas rojo, mezcla de dos tonos distintos, rebajados con thinner.
Se puede apreciar en la foto que se le hicieron algunos detalles con rojo en el lomo y en la panza, que no estaban en el modelo original, pero que realzan el efecto de sangrado de un pez herido.
También vamos a tratar de darle un efecto de volumen y profundidad, que tampoco estaban en el original. Para ello usaremos esmalte para uñas negro y una plantilla móvil, en este caso hecha con una placa de radiografía, sobre la agalla interior de las dos que presenta en relieve este artificial.
Una sugerencia: para no manchar por demás el trabajo: el rociado deben hacerlo sobre la plantilla, de manera tal que solo un pequeña capita quede depositada sobre la superficie del señuelo, como apenas salpicado. Nunca le den con el aerógrafo de lleno si no tienen suficiente dominio del mismo, porque sería lamentable tener que lijar y volver a pintar todo de nuevo.
Bueno, acá ya lo tenemos casi cocinado, y listo para darle el acabado final.
Pero, . . . siempre hay un pero. Para evitar situaciones lamentables, antes de sumergirlo en la lata de laca base transparente, la sugerencia que les doy es la siguiente: hay veces que los esmaltes de uñas, en especial los que venden los chinos, no son todo lo bueno que uno quisiera y es probable que si esto ocurre, cuando lo sumerjan, saquen algo parecido a un caleidoscopio, una calecita de colores girando a toda velocidad, un arco iris de colores chorreantes, lo seguramente nos transmitirá algo parecido a un golpe de 220 voltios en la yugular. Para evitar esto, lo aconsejable es darle un par de manitos de laca base transparente diluida en thinner a toda la superficie. Esto actuará como un fijador y cuando lo sumerjan, el contenido del envase de laca actuará sobre esta película y no sobre el decorado en si.
Otra sugerencia: una vez dada la mano de laca con el aerógrafo, pásenle una lijadita muy suave con una lija muy fina (600 ó 1000), si está gastada, mejor. De esta manera sacarán todo el polvillo que despide el aerógrafo en oportunidad de pulverizar la laca.
Momento esperado.
Le sacamos la cinta de enmascarar de los ojos, lo ahogamos en la laca, parece una porquería, pero verán como cambia cuando lo saquen.
Lo dejamos escurrir un poco sobre la lata, de manera tal que el goteo caiga dentro de la misma y no desperdiciemos tanto material y lo colgamos para que se seque.
Una vez seco, le damos cuatro o cinco inmersiones mas, dejando siempre que se seque bien entre una y otra.
Por último, le sacamos la cinta de enmascarar de la paleta y voila . . . finish . . .modelo terminado, listo para ir a dar batallas nuevamente a los dorados.
Muchos de los pequeños detalles e imperfecciones han ido desapareciendo con las distintas inmersiones efectuadas. También se puede apreciar, como resaltan los efectos y los colores.
Bueno. Espero que les pueda ser de utilidad en algún momento, en especial para aquellos que como yo terminan la jornada laboral con el chaleco de fuerza y listo para ir al psiquiátrico.
Saludos para todos y una abrazo desde Rosario, Provincia de Santa Fe. República Argentina.
Juan José Meschini